En el lado estético son novedad los paragolpes, parrilla y forma de los faros antiniebla. La gama de colores y el diseño de las llantas también se actualizan. En la zaga aunque hay modificaciones menores, también recibe algunas pinceladas. En términos generales se ha tratado de buscar una imagen más dinámica y deportiva que en la variante actual, quizás demasiado seria.
En el habitáculo hay materiales de mayor calidad, nuevos mandos en el volante y consola central y equipos de sonido de calidad superior. Podrá equipar, según versiones, puerto USB, techo solar, asientos en piel, climatizador dual, asientos eléctricos y térmicos, navegación, etc. En todos serán de serie los airbags frontales, laterales y de cortina, ESP, TCS, ABS y EBD.
La novedad más relevante llega bajo el capó. Me refiero a la introducción del nuevo motor 2,2 litros diésel de la familia "R", con 197 CV de potencia y un par máximo 422 Nm. Basta decir que la mejora en prestaciones es espectacular, y en las versiones 2WD alcanza los 100 km/h desde parado en 9,7 segundos y alcanza una velocidad máxima de 190 km/h. Por su parte el consumo medio se ha visto reducido en 0,4 L/100, siendo de 6,6 L/100 (con unas emisiones de 174 g/km de CO2).
En gasolina también hay una novedad interesante. Se trata de una nueva mecánica de 2,4 litros, 16 válvulas y 174 CV. Sustituirá al 2.7i V6 que por cierto en España obtuvo unas ventas muy pobres. Las prestaciones son más discretas que en el diésel, con una aceleración 0 a 100 km/h en 10,7 segundos y una velocidad máxima de 190 km/h. El consumo medio homologado es de 8,5 L/100, es decir, 1,6 L/100 inferior al registrado en el V6.


